Estrategias escolares para niños con TDA con o sin hiperactividad (I)

En las aulas hay una gran diversidad de alumnos con capacidades y características muy diferenciadas. Hay aquellos muy movidos, con grandes dificultades para centrar su atención  donde queremos que lo haga y además suelen ser muy impulsivos, dando respuestas poco planificadas y reflexionadas. Estos niños, suelen ser diagnosticados con TDAH y a su vez medicados, ya que son considerados como niños “enfermos” dentro de nuestro sistema social y educativo. Luego hay otros niños, con características parecidas, excepto que no tienen excesiva movilidad, que se diagnostican con TDA sin hiperactividad, y también suelen ser medicados en el caso de que alguien de su entorno académico ha sido capaz de dejar de verlo como un niño vago.

¿ Es posible que estos niños tanto con TDAH como TDA sin hiperactividad, en otros contextos educativos, no fueran señalados, diagnosticados y medicados?

 Los centros de enseñanza vuelcan todos los problemas/soluciones en el niño, que si hay que medicarlo, que si debe trabajar más en casa, que si las familias deben ayudarle a estudiar, si hay que educarlo mejor porque no tiene modales, ….lo que supone una fuerte presión sobre el propio niño y  sus familias.

¿Qué sucede en los centros escolares que atienden a todos

 y a cada uno de sus alumnos respetando las características personales y los ritmos de desarrollo y aprendizaje? ¿También ahí los niños son medicados y diagnosticados con TDAH y TDA sin hiperactividad?

Debemos pensar que no hay unos rasgos únicos y comunes para todos estos niños, sino que hay un abanico de señales que cada sujeto los combina de un modo  y en un grado diferente. De ahí las dificultades de encontrar, como primera solución, una medicación y una dosis que mitigue los síntomas que cada niño expresa.

Los centros escolares y los docentes tienen la obligación, como señala su código deontológico, de trabajar para que todos los alumnos lleguen a tener una formación que les permita integrarse positivamente en la sociedad en la que han de vivir. ¿Realmente es lo que hacemos cuando nos encontramos con estos casos de TDA con o sin hiperactividad?

A continuación señalaré algunas acciones que serán adecuadas desarrollar en nuestras aulas para todos y cada uno de los alumnos que muestren dificultades en esa área, independientemente de que estén diagnosticados o no con TDA con o sin hiperactividad.

Estrategias para mejorar en el área del lenguaje:

-          La lectura: si el tiempo establecido en el aula para el desarrollo de la mecánica lectora es breve, es necesario que el alumno realice un entrenamiento en otro momento. En la actualidad podemos encontrar varias herramientas muy útiles en plataformas educativas, que entrenan al niño en la decodificación tanto por vía fonética como léxica. Además, para encontrar satisfacción y no rechazo a la lectura en voz alta, debemos  avisarle con tiempo que va a leer  un texto para el grupo,  que él pueda prepararlo con anterioridad en su casa, para luego ofrecer una buena lectura expresiva que todos puedan disfrutar.

-          La escritura: es necesario que entendamos el por qué, el para qué de escribir, sólo así podemos ayudar a nuestros alumnos. El texto escrito es una vía de comunicación con otra u otras personas o con nosotros mismos. Los caballos de batalla de la escuela:

·         La presentación: En el caso de que escribamos para otros es necesario que nuestra letra sea legible y permita comunicarnos con facilidad, de ser los escritos para nosotros es suficiente con que nosotros los entendamos. Bajo estas premisas ¿ es necesario que todos los alumnos, incluidos los TDA con y sin hiperactividad, sufran las exigencias de presentación de sus profesores ( tres cuadros por arriba, cuatro a la derecha, cinco a la izquierda, tres por abajo)? ¿Es coherente esa exigencia para un niño impulsivo y con poco control motriz?  ¿Es más importante el cómo escriba o el contenido? ¿Es más sustancial generar frustación por no ser capaz de acomodarse a esas exigencias de presentación o generar júbilo por saber explicar con coherencia una idea? Cabe aquí concluir y decir que la única condición cuando uno escribe para otro es que el texto sea legible y limpio para facilitar la comunicación, y cuando es para nosotros podemos ser más descuidados. Así el reparto de energía se adapta mejor a cada una de las tareas diarias.

·         La ortografía: las dificultades ortográficas tienen distintos orígenes y confluyen en diferentes alumnos. Desde el alumno más brillante hasta el menos desarrollado, cualquiera puede presentar dificultades ortográficas. Sabemos que ciertas prácticas tales como las copias o el corregir por el profesor  en rojo un texto, no produce ningún aprendizaje. Las copias llegan a ser mecánicas. En los casos de los alumnos con TDA con o sin hiperactividad su impulsividad no les permite realizar ninguna reflexión a través de dicha tarea, sino por el contrario le lleva a buscar estrategias que lo liberen rápido de esa tarea tediosa que es el copiar. Es más recomendable centrar la corrección de los textos en alguna cuestión ortográfica o textual establecida de antemano y que el alumno sea el que busqué los errores y los modifique. Señalándole de esa manera cual es el camino para realizar mejoras.

·         La expresión escrita: escribir con coherencia y orden sobre aquello en lo que pensamos siempre es un reto. Hay niños capaces de seguir con precisión las instrucciones para realizar un texto, de manera que son capaces de planificarlos de antemano, y hay otros que no alcanzan a ordenar las ideas. Por ello es bueno ofrecer modelos antes de comenzar a escribir, enseñar el cómo han de hacerlo antes de darle importancia al contenido. Los niños con TDA con o sin hiperactividad tienen grandes dificultades para planificar, por ello es necesario guiar ese proceso de escritura, fomentar la corrección grupal, entre pares, sugiriendo aspectos concretos a revisar y mejorar (los comienzos de frase, los conectores, las repeticiones de palabras, la búsqueda de alternativas…) Incluso sería muy recomendable permitirles el uso de procesadores de texto, ya que les permite releer, cambiar, mejorar, con un coste de esfuerzo y tiempo pequeño. De no ser así, se recomiendo dejarles usar bolígrafros re-play o lapiceros que les permita borrar y volver a escribir.

Continuaremos con matemáticas y otros aspectos importantes a tener en cuenta.